Testimonios

MI EXPERIENCIA CON LA PLANTA SAGRADA…(Viernes 15 de Julio de 2011)

Mucho había leído o escuchado sobre la planta lo cual me generaba un gran respeto e interés. Y “casualmente” el camino me cruzo a Jorge y Silvia, los dueños de casa.
Días después me encontré en la ceremonia frente al chaman Wagner, místico y con una energía increíble. Al principio fue todo muy psicodélico, la planta recorría mi cuerpo y empecé a vomitar hasta limpiarme, lo cual fue un gran alivio. Después estuvo bien, por momentos viajaba lindo, pero volvía siempre a mi habitual estado “racional” de querer controlar todo. Mi expectativa era grande por demás, lo que sin duda me jugo en contra. El mambo no fue muy distinto a alguna droga sintética alucinógena de las cuales podría estar acostumbrado. Y hasta llegue a pensar que ya no me estaba pegando por lo que pedí una nueva dosis. La ceremonia fue increíble, mérito de Wagner. Y al terminar todo sentí que me quede con ganas de mas; sin duda me faltaba interpretar mucho de lo vivido.

Días después siento que tengo la cabeza cambiada, el chip cambiado, pensando ahora en beneficio de mi cuerpo y la naturaleza, llevándome a un gran cambio en mi comportamiento de vida diaria.
Si bien siempre busqué una explicación racional a todo, juro que no la tengo para justificar lo que me pasa. Pero siento que aprendí mucho de la madre ayahuasca. Hoy ya no puedo comer carne roja ya que la veo carne humana, un cruel acto de canibalismo. La carne blanca de a poco me empezó a generar un fuerte rechazo; esos pobres animalitos sufren como yo lo haría al morir (cabe aclarar que vengo hace tiempo con intensiones de ser vegetariano, pero siempre fui muy débil por el clásico asado del domingo argentino). Tampoco me apetece tomar alcohol (siempre me gusto un buen vino, o un birrín con los amigos, o bien unos tragos nocturnos). También deje de usar azúcar blanca y no se porque. Ya no como de gula lo que me hizo bajar esa pancita molesta que me torturaba, ahora solo como para alimentarme lo justo y necesario para mi cuerpo. Y tengo mas… ya no me da ganas de tomar drogas lo cual me sorprende mucho mucho mucho, aunque mantengo mi clásica marihuana fumando al menos la mitad que antes.

En mi vida diaria vivo mas tranquilo, en armonia conmigo y la naturaleza, feliz... pensando en todo lo que incorporo dentro del cuerpo. Soy mas meditativo y pensante sintiendo poder comprender mucho de lo que me rodea.
Juro que no tengo explicación pero si una muy fuerte convicción de seguir por este camino. Estoy muy agradecido a la planta sagrada por la enseñanza… me siento mejor persona y se que tengo mucho mas por aprender.


Muy agradecido a Jorge, Silvia y Wagner… por abrir su corazón y ser el medio para esta linda enseñanza.Hasta la proxima y gracias!!

Ceremonia de Ayahuasca realizada el 27 de Mayo de 2011

Por Rodrigo Martinez

Platica del Miércoles anterior a la Ceremonia

        Cuando fui a la platica del miércoles y empecé a escuchar a Jorge (organizador de los grupos para la ceremonia de ayahuasca, el también apoya durante toda la ceremonia) creía que entendía como iba a ser todo. Lo veía hablar y entendía de donde viene. Desde el lugar que hablaba. Me recuerda a mí. A estas ganas de ayudar a los demás. De poder abrirles tantito para que vean la luz. Que vean una ráfaga de luz. Del amor del Universo. Creo que eso es lo que hace Jorge. Finalmente también hablo Wagner, el chaman. Puedes ver al instante que tiene un gran corazón. Tiene el espíritu de un guerrero de luz. Esta profundamente conectado con su lado del no-conocimiento. Los budistas le dicen no more learning. Habla con tal sencillez, con tal precisión. Con un amor profundamente abierto. Profundamente llenador. Cuando dijo que el tomaba ayahuasca 2 veces a la semana. Cuando dice que ha hecho rondas de 15 días de ceremonias sin parar con su padre. Para mi es impresionante. Es realmente alucinante. Imagina esa intensidad. En el momento de la plática no podía ver esto realmente. Tenía mis aires de grandeza. Los cuales vienen de una inseguridad. Quizás nunca se vayan.

        Después de escucharlo en la plática. Meditamos un tiempo mientras el tocaba los instrumentos. Realmente con una profunda delicadeza. Con tranquilidad. Con conexión. Con amor. Con gratitud. Me encanto. Salí tranquilo.

La Ceremonia

        Llegue a tiempo. Me sentía nervioso, pero me trataba de tranquilizar con la idea de que ya había tomado una sustancia psicodélica antes. Me tranquiliza el descubrir nuevos horizontes para ser más beneficioso para los seres sintientes. Eso me tranquiliza.
        Sentarme y ver a los demás fue interesante. Estoy teniendo por los nervios la necesidad de platicar y reírme constantemente. Me siento y realmente pienso que de qué me preocupo ahora, si lo que sea va a ser. Me digo eso porque por debajo existe una preocupación real y uso ese pensamiento para pretender calmarme.
        Hay toda una preparación por parte de Wagner y también llega Jorge. Me da mucha paz verlo. Me da mucha tranquilidad. Tiene gracia y sensibilidad. Ligero pero a la vez poderoso y valiente. Conoce su centro, su alma, su SER. Silvia no se que sea de el, es la que organiza también el grupo juntos. Creo que es su pareja. También ella es muy dulce. Muy abierta y genuina. Nos sentamos y Jorge nos explica que puede pasar cualquier cosa. Que estemos abiertos a la experiencia. Que no peleemos sino que fluyamos. Que sepamos que va a terminar. En ese momento Wagner dice: “Bueno, empezamos”.
        Primero le da a Jorge y lo veo con curiosidad. ¿A que sabrá? La tomo después del yo y me siento. Inmediatamente me dan ganas de vomitar mas no vomito. Me siento y pienso ahora si.
        Me siento relajado y cómodo. Empiezo a sentir poco a poco el impacto y siento mi alma. Mi luz muy tenuemente. Ahora me doy cuenta que tenia la expectativa de que iba a ser un viaje únicamente angelical. Que solamente iba a volar.
        De un momento para otro estoy en una tormenta. Una tormenta que corría por todo mi cuerpo. Estaba en la tormenta. Yo era la tormenta. Me sentía fatal. El cuerpo frío, luego calor. Sentía como si se me estuviera bajando la presión. Taquicardia. Me empiezo a preocupar si tendrá que ver con mi dieta alimenticia aquí. Pienso y me doy cuenta que he estado comiendo dentro de todo sano. Era una mezcla de ego y una profunda preocupación por mi cuerpo. Sentía como corría la grasa de las bolas de papa por mis venas. Sentía la toxicidad de la comida rápida. Pensé “así te has de sentir cuando te vas a morir”. Solo y nadie realmente entiende lo que estas viviendo. Sentía que Jorge no entendía la terrible sensación que estaba sintiendo. Pensé: -él cree que estoy teniendo un viaje como los que el ha tenido y no es así yo realmente me estoy muriendo-. Después se acerco, le di la mano y le dije: -Me duele. Me siento mal, me duele-. Y el me dijo: -Te esta purificando la planta. Déjala que te purifique-. Así que lo deje eso. Salían pequeños gritos de mi profundidad. Gritos de dolor, luego unas pequeñas lagrimas. Era una forma de llorar distinta. Como profundamente triste. Una tristeza muy profunda. Tristeza de sentirme solo. Me movía adelante y hacia atrás con fuerza y rapidez. En posición de loto, como una mecedora. Eso me daba estabilidad. Qué profunda ansiedad en mi interior! Escondida entre mi panza mi corazón. Veía todo esta carga de cosas que traigo de un lado a otro. Mi imagen de la experiencia del monasterio. Mi juicio hacia la gente. El presentarme como un ser humano fuerte, poderoso para poder inspirar a los demás. Lo hago pero puedo ver constantemente es mas una carga que una cosa genuina de comunión con mi misión, con mis valores. Pensé en todo el tiempo que llevo fuera de casa, ya casi un año y medio. Sentí un profundo abandono. Una profunda soledad. Desubicación de cuales son mis raíces. Por qué estoy sintiéndome tan solo?. Por qué quiero estar solo?. Por el miedo al dolor de saber que van a morir mis familiares, mi gente, Yo. Y ahí sentí que iba a morir. Sentía que nada importaba. Todos mis planes tan efímeros en esto momento de ver la muerte de frente. Me voy a morir, pensé. Y a nadie le importa. Luego pensé Jorge esta aquí. Cuidándome. Cuidándonos. Me acorde de mi actitud egoísta al llegar a la ceremonia. Pensando que iba a ser un viaje yo solo, sin la necesidad de la ayuda de nadie. Me dio pena el ver ese gran juicio. Sintiéndome omnipotente, siendo arrogante. Sentí una profunda humildad.
        Pensé en el Abi: “así se debe de sentir ya que esta la calaca mas cerca que lejos”. Pensé, realmente no lo entiendo y solamente hago que lo entiendo. Pero no soy empático con el. En ese momento siento una profunda empatia con el. Comparto su miedo a la muerte.
        Empiezan algunos a como vomitar e inmediatamente siento necesidad de vomitar. Siento como un tengo asco. No solo de la comida. Es un asco como de toda la resistencia que tengo. Toda la situación global. El ver como nos hemos convertido. Consumidores. Cosas. Recuerdo en ese momento la escena hablando con mis roomates del depto. Hablando de cosas triviales. Cada uno sintiéndose especial. Pero desconectados. Sin comunión. Siento asco. Sentía como de adentro hacia fuera la abuelita quería hacer que saliera todo ese asco de todas esas cosas. Pero sentía algo atorado. No salía. Solo sentía. Empecé a toser con mucha fuerza. Tosidos desde adentro de lo profundo de mi alma. Me relajaba toser con esa fuerza. Me daba alivio. Me quede sentado de loto con la cabeza adentro de la cubeta descansado. Me relaje y me acosté. En ese momento sentí que venia todo el vomito. Rápido pongo mi cabeza en la cubeta y salio. Salio todo. Como una cascada. Dos o tres veces. Pero sentía como salía todo. Toda la comida, todas las cargas, todo ese peso que cargue por años. Años de cargar con deberes salían. Años de cargar con culpa salían. Años de enojo por falta de amor salían. Años de tristeza por no abrir mi corazón salía. La abuelita me estaba limpiando. Pidiéndome que suelte. “Te esta matando, suéltalo ya”. Eso hice. Lo solté todo por completo. Todo de todo. Y en ese instante vi. la Luz. Sentía la mas profunda dice. “Llegue a casa” pensé. De ahí en adelante fui luz y amor durante toda la ceremonia. Me acosté y jamás me había sentido tan cómodo de ser yo. Sentí alegría. Lloraba de alegría. Gracias madre tierra, gracias dios, gracias sol, gracias luna, gracias agua. Sentía el amor de la madre tierra cobijándome. Sentía también su tristeza. Su lamento. Su compasión por nosotros. Esta triste pensé. Esta triste de que sus propios hijos la están matando. Y me decía que ame. Me dijo ella y la Luz que mi propósito es amar. Pararme por el amor. Amarme a mí. Y ahí me di cuenta que amar es recibir amor. Me puse a la tarea de dar amor y olvide recibir amor. De mí y de los demás. Que egoísta he sido al no dejarme ser amado, pensé. Y pensé algo que dijo Ken wilber: “todo es fácil si aceptamos TODO lo que somos, la parte desagradable y la parte agradable, el bien y el mal. Todo se vuelve mas ligero y sencillo”. Y lo entendí. “Ken Wilber lo sabe”, Pensé. Por eso esta a la cabeza del movimiento integral. El lo sabe y lo comparte yo no lo escucho. No podemos escucharlo. Pero ahora si lo escucho. Aceptación, aceptación, aceptación. Acéptate como eres Ro. Acepta todo lo que eres. Así que decidí aceptarme como soy. Aceptar mi experiencia.
        Siento los cantos de Wagner. Tiene una voz de guerrero. Poderoso, clara, directa. Pasó a paso. Te lleva a ver a la abuelita como la medicina. Dar gracias a ella. Me lleva por las nubes y los aires como un águila dorada. Con plumas doradas. Volando con orgullo y apertura. Te lleva a amar a la madre tierra. Te lleva a respirar y a través de eso encontrar la paz. Abrirte a la luz y a la paz.
        La mujer canta. Siento su feminidad. Que diferencia a Wagner. El es directo, a un punto. Ella danzaba con su voz. Su voz danza en la habitación. Era como ver bailar. Hermosos.
        Llega Jorge y me pregunta como estoy, le digo que bien, le doy las gracias por estar ahí.
Después Wagner cambia de instrumento. Este hace un sonido angelical. Me dejo llevar y me siento en una nube. Estoy en casa. Siento comodidad de ser yo. De tener este cuerpo. Me pongo a pensar en lo importante que es alimentarme adecuadamente. Pienso en comer alimentos saludables. Me viene Wagner e imagino la conexión que el tiene con la madre tierra. Pienso que vive en la selva amazónica y hoy esta en la ciudad. Recuerdo que digo el miércoles que en la ciudad no hay casi nada con vida. Todo lo que nos rodea no tiene vida. Edificios, calles, etc. Al decir eso se ve su dolor. Pienso y siento el gran amor que siente por la gente. Siento su distancia que debe sentir de no estar en la selva amazónica. Su lugar de vida. Donde creció. Siento el gran amor que tiene por la gente. Pensar que va a distintas ciudades a guiar a la gente en sus viajes. Que amor! Pensar que le toco en esta vida ser un gran chaman. Que gran visión!!. Me siento orgulloso de poder ser guiado por el.
Pienso en mi familia. Los siento a cada uno de ellos. Veo las decisiones que me han llevado a estar lejos de ellos. Para qué me alejé?. Por qué no estoy con ellos aprovechándolos de cerca?.
        Pero encuentro que es por buscar el desarrollo interior. Por ser un granito de arena en el cambio global. Por dejar un legado. Me duele darme cuenta todo lo que he tenido que sacrificar. Que gran sacrificio. Que gran guerrero de luz soy. Nunca lo había visto tan claramente. Ver con tal claridad las distintas decisiones que me han llevado a ser lo que hoy soy. Agradezco la oportunidad de ser ese granito de arena.
        Pienso en Hillary, en mi amor por ella. En querer cuidarla para siempre. Pienso en mis hijos. Pienso en Franklin Covey. Y concluyo. Realmente estoy haciendo lo que quiero con mi vida!!. Me lleno de dicha de darme cuenta que estoy haciendo lo que realmente quiero. Aceptar, aceptar, aceptar. Eso es lo que sigue.
        Se me acerca Wagner para concluir. Siento su presencia. Su amor me cobija. Su cuidado y su protección. Me siento seguro de que este aquí. Me pide que me siente. Me bendice y le pide a la abuelita que me sane. Que sane mi cuerpo, mi alma, mi mente. Le pide por favor sánalo. Su canto es espectacular. Puedo sentir como viene de lo mas profundo de su SER. Es un guerrero cuidador, un guerrero protector. Agradezco a nuestros antepasados por pasarle toda esta información a el. Con humo de tabaco cierra conmigo y me dice que ya esta. Le doy las gracias y se va con cada uno del grupo. Después de un tiempo me dormí.
        Desperté tranquilo. Relajado. Muy sensible. Nos trajeron a la habitación algo de comida y te. Yo en silencio. No hablo nada. Todos hablan tranquilamente. Intercambiando.
        Veo a Jorge y me dice que como estoy, que estuvo fuerte. Le hago cara de que si. Le comparto al grupo que sentí que realmente me iba a morir. Que por un momento vi a la muerte a los ojos. Sentí que me iba. Jorge esta feliz por eso. Dice que es una bendición. La verdad si lo creo cuando lo dice.
Termina y me voy a casa.

Ceremonia de Ayahuasca realizada el 26 de Marzo de 2011

Por Sele

Siento que algo muy profundo y muy intenso se está removiendo en mí. Quisiera seguir explorando. Agradezco a la tierra el hecho de propiciarme el camino hacia mi verdadero ser. Lo siento algo así como un "volver a casa".
Desde el último encuentro, no volví a comer carne. No puedo hacerlo. Me siento canibal si como carne. Ya era casi vegetariana del todo, pero algo cambió dentro de mí para siempre: supe que todos somos todo. Comer seres de la propia especie es canibalismo. Todos somos lo mismo> no como carne> no me como a mis hermanos.
Otra cosa importante: no volví a sentir ira. Desde el último encuentro, no fui capaz de enojarme ni con el colectivo que no paró, ni con mi jefe que me gritó, ni con el subte que no anduvo. Tomé las cosas como simplemente "son,". Y con una secreta sonrisa interna.
La ayahusca me está curando el alma: Mil gracias.
Gracias a ustedes por abrir las puertas de su hogar. Reconozco y valoro mucho ese gran gesto.


Ceremonia de Ayahuasca realizada el 7 de Mayo de 2010

Por Marisol Salvador

Fue un día muy esperado, mucha ansiedad, sin miedos, con muchas expectativas. Viernes 7 de Mayo de 2010 22 hs, todos reunidos comenzaba la ceremonia en un ámbito de paz y armonía. Mi objetivo, enfrentarme a mis miedos, buscar en lo mas profundo de mi Ser. Al principio fue complicado, solo sombras, luego hermosos puntos de luz en color azul y violeta. Siempre con la sensación de ser un pájaro que observa la llegada de un ciervo, que luego se transforma en árbol con hermosas raíces y abundantes flores.Luego en el árbol se posa un hermoso búho, que me miraba fijamente, nunca miedo, si mucha paz y alegría, rodeada de hermosos colores brillantes, un cielo azul sin nubes. En ese momento dejo de ser pájaro para estar debajo del agua, me sentía muy bien, contenida, pero mi cuerpo seguía transformándose, para luego ser nuevamente un hermoso pájaro con alas enormes que salia del agua para remontar vuelo hacia ese imponente cielo azul. Fue una experiencia inolvidable, única e irrepetible,que me lleno de paz.

A través de los dibujos quiero compartir con ustedes esta experiencia, que a veces es difícil expresar con palabras.

Gracias a todos




Dieta al estilo Amazónico en El Ensueño, Uruguay, del 2 al 6 de abril de 2009

Por Martín Garrofe

        
El curandero asignó a cada uno en el monte un sitio desde el que no se veían signos de otra persona, aunque sabíamos que había otros dietistas cerca. Ese pequeño paraje, enmarcado por nutrida vegetación, constituiría la propia vivienda. Fue notable el contraste entre mi inicial renuencia a ubicar la carpa en esa zona que, como citadino, no hubiera elegido nunca, y lo a gusto que me fui encontrando allí a medida que pasaban los días. Gratificante fue la sensación de necesitar tan poco, y de que tan sólo teniendo instalada la carpita y colgada la hamaca, ya estaba en el hogar. ¡La naturaleza es el hogar!
        Me atraía la idea de abstenerme de comunicación verbal durante cinco días, algo que ya había probado en otras ocasiones y cuyo valor para el autoconocimiento en mi opinión es difícil sobreestimar. Cada cual tendría una planta principal para dietar, determinada por el curandero, según las propias características y circunstancias. En mi caso fue la Camalonga, que tenía, entre otras cosas, la propiedad de estimular el recuerdo de los sueños, que me ayudó, pues pude recordar y anotar quince, incluido un sueño lúcido, en apenas cuatro noches y una siesta. 

        La ausencia total de azúcar y sal, y de otros elementos distractores de la conciencia, como televisión, asuntos y charlas mundanas, etc., me aportaba mucha claridad. Además de meditar y contemplar la naturaleza, echaba mano de rato en rato a un buen libro de Jung que me brindaba un puente hacia la profunda herencia histórica de lo mítico, lo mágico, lo arquetípico, lo animal, lo inconsciente, lo humano.

        La purga de Tabaco profundizó aún más la limpieza. El vómito expulsaba cosas que difícilmente saldrían en otras ocasiones, pues se aplicaba en un estado de ya acendrada limpieza. El cuerpo se sentía sano, purificado, bendecido. La relación entre cuerpo y espíritu se amigaba.

Las ceremonias de Ayahuasca

Primera ceremonia (Tercer día)

        Encaraba esta ceremonia con una menor cuantía de ansiedad y entusiasmo que las anteriores. Sin tanta excesiva "adoración" hacia lo que se me presentase. Deseaba compartir la paz de un árbol, de una piedra. Sin tantas invocaciones, sin tantos rituales mentales de tipo obsesivo, sin tanto preconcepto. Me limitaría a estar presente y observar.

       
 Cuando en la última ceremonia no se habían desplegado ante mí, como antes, "mega producciones" visuales o de otro tipo, había debido aguzar mi sensibilidad para captar lo que se insinuara, lo menos impositivo, lo sugerente, lo amable. Y así, también esta vez, las imágenes tuvieron menos fuerza. En fugaces momentos, sin embargo, aparecían los "dibujos en movimiento”, de tipo selvático, y también otros “de tipo eclesiástico”, o de tipo geométrico. Los fantásticos caleidoscopios que crecían desde el centro que estaba en todas partes. Pero se mostraban a través pequeñas aberturas. Recuerdo especialmente la visión de un castillo, y esas figuras apareciendo tras las ventanas. Dirigí cariñosamente la frase: "me estás seduciendo" a la Ayahuasca.

        Dándome por satisfecho me dirigí a la carpa, a acostarme en la hamaca, rodeado de la belleza del monte amigo.

        Allí me quedé, disfrutando del aire fresco, del cielo. Del aroma y la vista de la vegetación que me rodeaba. El bienestar y la paz interior eran tales que aún hoy me llega una ola de felicidad tan sólo con recordar ese momento. Y así contemplé la naturaleza, con los ojos llenos de de admiración y agradecimiento. A la Madre Ayahuasca, al Padre Huachuma, a la vida, a Dios.

        Esa noche me dormí muy plácidamente.

Segunda ceremonia (Cuarto día)

        Me despertaron a las tres de la mañana, sin aviso previo, a las apuradas, y me sumé al grupo que crecía de carpa en carpa. “Parecemos un comando guerrillero", comentó uno por lo bajo. En la casa nos asignaron los mismos lugares del día anterior. Me alegré al comprobar que se trataría de una nueva ceremonia.

        Llegado mi turno, -¿Podría ser un poco más que ayer?-, pedí al curandero. -Yo veo- , respondió, y se tomó su tiempo para echar determinada cantidad, que luego complementó. -Un poquito más-, me dijo, cómplice, y, al retirarme, añadió -suerte-.

        Aguardé el efecto sentado en posición de semiloto, observando mis sensaciones y pensamientos, buscando compenetrarme con el silencio y la calma que había llegado a atisbar la víspera.

        Noté que, sin embargo, me disgustaba cierta excesiva frialdad que embargaba mi ánimo. Sentía fastidio. Me pregunté: ¿Por qué? ¿Qué no aceptaba? Entonces se me presentaron sucesivamente mis propias resistencias. Y, cada vez, tenía lugar ese análisis que resolvía, que integraba, que perdonaba, que apaciguaba la mente tras iluminar los problemas, que se retiraban satisfechos del centro de la escena, dejando un poco más de sitio libre para un silencio expansivo.

        La mareación creció. Aparecieron filamentos de hermosos colores: Dorado, rojo, blanco, amarillo, verde, mucho verde, que constituían para mí una novedad. ¡Cada ceremonia era diferente! Se hacían más intensos, coloridos y móviles, y lo abarcaban todo.

        Aunque el espectáculo me impresionaba, presentía la inminencia de un acontecimiento trascendente. “¿Qué me querés mostrar?”, pregunté a la Ayahuasca. Retornaron las imágenes naturales.

        Advertí que las visiones que se me presentaban en esta ocasión correspondían a dos grandes grupos, que, según no expresas denominaciones eran para mí las “naturales”, y las “psicodélicas, o supra naturales”. Teniendo presente las enseñanzas recibidas de las plantas maestras, y de la meditación vipassana, sentía que no debía preferir un tipo de percepción a otra, y ni siquiera reaccionar a su ausencia.

        Correspondía, sin embargo, apreciar la belleza, agradecer.

        Tenía los ojos cerrados, pero veía: De pronto, “se dividió la pantalla”. En una mitad del paisaje, el monte, en la otra mitad, las imágenes caleidoscópicas fractálicas.

        Tras un tiempo de verse las cosas así, estas dos partes se fundieron y, como resultado, sobrevino una revelación: “Claro, que el mundo es así, que nosotros no lo vemos pero es así de hermoso”, me dije, a título de verbalización de la respuesta que sentí que me daba la Ayahuasca a la pregunta que le había hecho antes, acerca de qué me quería mostrar.

        Pues en ese momento estaba contemplando un paisaje maravilloso. No con los ojos físicos. Con el ojo de la mente. Era el mismo monte, lleno de árboles, arbustos y plantas, pero visto de otra manera. Totalmente constituido por filamentos de luz y colores que fluían a toda velocidad.

        Noté lo fácil que se ensamblaba esa visión con la forma que conocía de las plantas. Realmente todo en ellas sugería esa otra vista. Un árbol con sus ramas hacia afuera y sus hojas en las puntas parecía una explosión de energía. Asemejaba un estallido de fuegos artificiales. La estructura y las hojas de los arbustos, de formas puntiagudas o ramificadas, bordes dentados, recorridas del centro hacia fuera por las nervaduras de un color más claro, parecían constituidas por esos filamentos. Ni qué hablar de los pastos, puros filamentos.

        Luego de un tiempo, regresó la alternancia. A veces veía el paisaje de una manera y a veces de la otra. -¿Por qué el hombre se alejó?-, pregunté con pena. -¡Si todo es tan hermoso!-. Pero ahí en esa belleza también hay muerte, ataque, miedos. "Quizás la no aceptación del destino… Quizás se perdió el significado verdadero de la muerte”.

        A continuación, mi cuerpo se elevó en una especie de cama lujosísima, indescriptible, adornada con luces en movimiento, con explosiones de energía. Llegué a un lugar que era como un gran templo colmado de oro y plata. Advertí que se acercaba un frente majestuoso. De algún modo sabía que era una autoridad. Un ser divino. Con capacidad de juzgarme, y que me inspiraba sumo respeto. Estaba muy alerta.

        En el ángulo superior izquierdo advertí una cosa pequeñita. Por un segundo puse mi atención en ella. Eso bastó para que cambiara la dirección de acercamiento. Todo se iba desviando y me acercaba a ese puntito. Mientras tanto, las dimensiones se iban ajustando, y mi tamaño se aproximaba al de ese objeto. Todo ocurría sin mediación aparente de mi voluntad. Consideré la posibilidad de resistirme, pero me dije que había que aceptarlo todo.

        Al llegar, advertí que se trataba de un insecto, con sus largas patas plegadas y pinzas delanteras, preparado para atacarme, quizás en defensa propia. Me concentré en observarlo sin temor ni rechazo. Y entonces la percepción cambió, y su forma pasó a estar constituida por esos filamentos de luz iridiscente. Una energía chisporroteante recorría su cuerpo. Pensé sin palabras que, aunque la vista era magnífica, no por ello dejaba de tratarse de un ser con capacidad de ataque. Cuidando de no asustarme, le di la espalda y me alejé.

        Avancé flotando por la nave del templo, cada vez más por el centro y por lo alto, y a mí alrededor todo refulgía. Eso era para mí era una señal de que había adoptado la actitud correcta.

        Éstas y otras cosas me ocurrieron durante las ceremonias. Comunico las reflexiones que tuve tal como fueron. La contemplación de naturaleza como energía me quedó muy presente como referencia de una posible forma de ver el mundo, que me orienta e impulsa a seguir meditando, buscando la claridad de conciencia, explorando las puertas de la percepción.

Conclusiones finales        

Considero que la experiencia me dejó un mayor grado de autoconocimiento, y retorné físicamente más sano y ligero. Encontré nuevas ideas, decisiones, escritos y proyectos. El último día paseamos por la ciudad de Colonia, en un fantástico día de sol. El regreso en barco permitió seguir intercambiando relatos e impresiones con los demás buscadores, que, aunque quizás no pueden transferir la parte inefable de la vivencia, me resultaron fascinantes y propiciaron, a mi juicio, un intercambio íntimo y verdadero.
        "Con ese espíritu dejo aquí mi testimonio, que espero también sirva de recomendación a quien así lo sienta".



Aportes que brindan los participantes sobre sus experiencias en  los talleres de Ayahuasca

Por Mario Lago

        Desde temprana edad fui un activo buscador en le mundo espiritual, leí de todo y practiqué de todo, pero las demandas de la cotidianeidad me tenían atrapado en este mundo que llamamos "concreto" . La Ayahuasca me aportó una experiencia de primera mano en lo que hace a expansión de conciencia.


        Me gusta su camino por que es como que la planta y nuestro ser interno se asocian para dejarnos una enseñanza que nos acompaña cuando volvemos a ese mundo que a mi juicio erróneamente la gente llama "real" .

        Tomar Ayahuasca una vez, te cambia. Te hace un click interno. Puedes seguir con ella por propia voluntad ya que no crea hábito o adicción o, por la misma razón puedes abandonar este sendero, pero siempre te habrá aportado algo. Mi deseo es continuar explorando y aprendiendo en esta forma tan directa, sin maestros que señalen direcciones, ni reglas externas o doctrinas. Es un contacto con un nivel de verdad distinto al que experimentamos diariamente. 

"Ha fomentado mi FE en que somos parte de una totalidad mayor y que hay un propósito para cada uno, tal vez muy lejano pero propósito al fin" 

        He pasado recientemente experiencias laborales de cambio dramático que hubieran generado como mínimo ansiedad en otra persona de mi edad y circunstancias y sin embargo creo que la Ayahuasca me ha dado el material de fe sobre el que aplicar mis conocimientos adquiridos en todos estos años y descubrí que yo mismo estoy al mando. Nadie mas. Es.... maravilloso.

        Estoy preparando un video con mi experienca personal para alentar a quienes tengan afinidad con este camino a probarlo sin temor.


Por Martín Rodriguez

        Llega mi momento en el cual solo vamos a estar mi vida y yo cara a cara, contándonos nuestras vivencias, nuestros errores, nuestras virtudes, nuestras tristezas, como así también nuestras alegrías, no tengo miedo de encontrarme con viejas historias quizás tapadas por miedo o por cobardía vaya uno a saber porque, lo bueno es que estoy preparado para enfrentar toda mi historia.

        Una de las metas que tengo para mi experiencia espiritual es poder encontrarme con mi hijo LUCA poder charlar con el y preguntarle muchísimas cosas, pero por lo que mas me gustaría encontrarme con el es para poder volver a disfrutar un momento de padre a hijo como solíamos hacer en su momento, cuando nuestro lazo era de vida, ya con solo el echo de ver su carita que me llenaba de esperanza, de amor y de alegría me conformo.

        Busque muchas maneras de encontrarme con mi hijo y existieron momentos que llegamos a un contacto, necesito algunas respuestas, necesito un ultimo abrazo.

Por otro lado voy a intentar  reconciliarme con mi padre, una persona muy difícil de entender que hace mucho tiempo siendo yo una personita de un año y medio indefenso se atrevió a dejarme sin importarle ni siquiera mi futuro, durante muchos años sentí mucho dolor, mucha impotencia, guarde muchas cosas en mi adentro y es el momento de decirlas de largarlas, de purgar esa bronca que me provocaba su nombre y su ser, hoy me siento dispuesto a perdonarlo sin casi ninguna explicación y agradecerle el haberme dejado una enseñanza tan grande como la de amar a un hijo siempre sin ningún tipo de barreras, sin dejarlo herido como el me dejo a mi, yo imagino que fue un error de su parte y que si el tendría la oportunidad de volver a nacer no volvería a hacer algo semejante, hoy estoy dispuesto a perdonar a todos los que me hicieron mal y así también  pedirle perdón a todos a los que yo pude haberles echo mal también.

 

Sábado 18 de julio de 2009.        

 

          Así como así llego el día de la verdad, hoy a las 22:00  hs. es la ceremonia de ayahuasca hoy me quiero enfrentar mas que nunca con mi vida, en este momento un millón de sensaciones serian pocas al lado de lo que siento, mucha ansiedad, estoy dispuesto a hacerlo ni siquiera una duda me abraza, todas preguntas son las que llevo y todas respuestas son las que espero.

        Me despido por un rato para poder entrar ya en relajación absoluta, a próxima ves que este escribiendo en estas hojas va a ser contando mi experiencia mi objetivo es encontrar lo que busco hace mucho tiempo…

 

A la espera…

 

así comenzó mi experiencia…

 

                                              Arranco la ceremonia de una manera muy hermosa, la tranquilidad abundaba en mi cuerpo, sentía a cada segundo una paz que  colmaba en todo mi ser, todos los participantes estábamos a la espera de llegar al contacto con la madre tierra, ninguno con desesperación ni miedo parecía como si todos nos conociéramos de toda la vida, de estar acostumbrado a juntarnos, como si alguna fuerza interior nos hubiera unido para este momento tan especial.

         Al empezar la toma todos estábamos esperando el turno para ingerir la ayahuasca, hasta el momento que me llego el turno, una niña se acerco a mi con sus manos chiquitas agarrando una tacita pequeña, me dio la taza y pidiendo una mejoría y una cura de mi espíritu , de mi alma y de mi corazón lo tome sin dejar una gota en el recipiente.

        El gusto no era muy agradable pero al pensar para que yo estaba ahí, ni siquiera di lugar a sentir eso, me apoye contra la pared con mis rodillas en el pecho y mi cabeza mirando mis manos.

        Paso un tiempo que no puedo asegurar cuanto, pero al empezar a escuchar al chaman cantar sus icaros sentí como que mi cuerpo comenzó a flotar, como si fuera una pluma en el cielo flotando por el viento, en eso todo se me transformo en oscuridad por un momento y al pasar un rato dentro de esa oscuridad se formo un punto que no podía diferenciar el color exacto ya que cambiaba a cada segundo, el punto se fue transformando en una línea de luz colorida como queriendo esa línea separar en dos partes la oscuridad y así fue que la línea logro sepárala en dos partes, no se porque sentía muchísimo placer y en cada momento mi cuerpo se ponía mas liviano.

La oscuridad seguía separada en dos partes por esa línea tan hermosa de colores, mientras tanto los icaros seguían endulzando mis oídos llenando mi alma de alegría hasta que de un momento a otro la línea y la oscuridad se transformaron en un punto que giraba mezclando los colores, en ese momento sentí que tenia que abrir los ojos y eso es lo que hice, cuando volví a cerrarlos el punto multicolor seguía estando ahí para que yo lo apreciara sin cambiar de forma hasta que un momento veo que ese punto se frena se paraliza de repente y el punto comienza a agrandarse, yo apreciaba ese momento sin parar con paz interior con mucha esperanza, de repente el punto multicolor se empieza a separar en dos partes, una arriba y una para abajo formando un ojo también lleno de colores y rápidamente la imagen del ojo se aleja dejando a mi enfrente de un ave muy hermosa llena de colores brillantes mirándome parpadeando y tratando de hacerme ver mi entorno el lugar donde en ese momento yo estaba, el ave me seducía su colores y su brillantes eran hermosas, una obra de arte para mis ojos, cuando logro dejar de apreciar a esa ave que para mi fue la compañera de mi viaje, miro a mi alrededor haciéndole caso a sus ojos y me encuentro en la cima de una montaña muy pero muy alta una montaña color negro muy profundo, al pararme a mirar la montaña el ave se acercaba cada ves mas a mi sentía como que me estaba cuidando, en eso levanto la vista y miro al cielo y me encuentro que el cielo era extraño, no como el cielo que veía todos los días sino que los colores eran diferentes se formaba de líneas de 3 a 4 colores que se repetían (negro, rojo, naranja y amarillo) en ese momento el ave ya estaba encima de mis pies nunca sacándome la vista de mis ojos el cielo me ponía un poco miedoso pero al saber que estaba acompañado me sentía fuerte para enfrentar ese miedo que no era muy profundo pero estaba ahí.

        Al rato de estar en esa situación vuelvo a sentir los icaros como si estarían cantando en mi oído y vuelvo de esa situación abro los ojos y comienzo a mirar mis manos, en primer lugar miro mi mano izquierda y cuando movía los dedos veía una estela de colores que quedaba suspendida en el aire de los mismos colores que el ave que me acompañaba supuse que estaba conmigo en todo momento y al juntar los movimientos con mi mano derecha los colores eran infinitos, sentía ganas de reír de alegría y de llorar de emoción por lo tanto en momentos llore en momentos reí sin dejar de disfrutar cada segundo de mi experiencia, los icaros estaban acompañados por unos instrumentos que no podía diferenciar sentía como que me pasaba agua por abajo del cuerpo como si estaría haciendo la plancha en un río con el mismo ruido y también escuchaba todo el tiempo ruidos a hojas sacudías por el viento y desprendiéndose de sus árboles, con los ojos abiertos levanto la vista y veo una luz en la pared con forma de serpiente pero no se arrastraba sino que parecía como embalsamada, no sentí nada de miedo todo lo contrario sentía unas ganas inmensas de pararme y poder aunque sea tocarla para ver si se movía, la tome como otra guardiana de mi experiencia, volví a cerrar los ojos y todo se convirtió en un tornado siempre lleno de colores y yo en el medio girando con esos colores, de mi cuerpo se desprendían hojas, mi sensación era que estaba dejando atrás malos momentos sentía que mi alma se estaba purgando en mi estomago podía sentir que algo se movía yo lo bautice como si tuviera una planta como si fuera el árbol de mi propia vida deshojándose de problemas y miedos que interferían en mi paz interior, ese árbol de vida me mostró las virtudes y los errores de mi vida provocándome tristeza y alegría al mismo tiempo.

        Abría y cerraba los ojos seguidamente el perfume que se sentía en mi viaje siempre fue agradable eso me daba fuerzas para seguir adelante para saber que todo tiene una solución que si se busca se encuentra, que la paciencia es vital , que la armonía se logra con trabajo con luchar con los miedos con vencer a los miedos, hoy puedo decir que no le tengo miedo a la muerte, porque la vida es hermosa y lo que me quede por vivir lo voy a disfrutar siempre como si fuera el ultimo DIA, logre entender de que hoy yo soy el que estoy acá y que algunas de las personas que yo amo ya no lo están, pero que siempre hay una nueva oportunidad para volver a juntarse es solo cuestión de esperar y no provocar, hay dos personas que se que me esperan y que están siempre a mi lado, no siempre importa que las personas estén físicamente con nosotros sino que lo importante de todo es que siempre tengamos un lugar en el corazón para que ellos nos acompañen…

 

Esta es una parte de mi experiencia… lo demás lo guardo conmigo en un lugar muy profundo de mi corazón es algo que la misma ayahuasca me pidió que lo guarde y voy a cumplir con ese pedido…

 

Gracias ayahuasca me enriqueciste el alma, el corazón, me refrescaste los pensamientos me curaste algunas heridas…

 

Abierto a un nuevo llamado de la madre tierra de la madre ayahuasca..